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Retinopatía del prematuro: una afección ocular en bebés prematuros

Sep. 4, 2026
9 min

Descubre qué es la retinopatía del prematuro, una afección ocular que puede aparecer en bebés nacidos antes de tiempo, especialmente en los de menor edad gestacional o con muy bajo peso al nacer.

Qué aprenderás en este artículo:

 

Si eres madre, padre o cuidador de un bebé prematuro, es posible que ya hayas oído hablar de la retinopatía del prematuro. Recibir la noticia de que tu bebé necesita revisiones oftalmológicas puede generar preocupación. Sin embargo, estas exploraciones forman parte de los cuidados habituales de muchos bebés prematuros y permiten detectar posibles alteraciones antes de que provoquen problemas de visión.

La retinopatía del prematuro puede afectar a algunos bebés nacidos antes de tiempo, especialmente a los de menor edad gestacional o bajo peso al nacer. El cribado, el diagnóstico precoz y el seguimiento adecuado son fundamentales para proteger su visión. 

 

¿Qué es la retinopatía del prematuro? 

La retinopatía del prematuro, también llamada retinopatía de la prematuridad o ROP, es una enfermedad ocular que puede afectar a los bebés prematuros.

La retina es la capa de tejido sensible a la luz situada en la parte posterior del ojo. Su función es captar la luz y enviar al cerebro la información necesaria para formar las imágenes.

Durante el embarazo, los vasos sanguíneos de la retina se desarrollan progresivamente. Cuando un bebé nace de forma muy prematura, este proceso puede quedar interrumpido. Posteriormente, los vasos pueden continuar creciendo de manera anómala y desorganizada.

En los casos más graves, este crecimiento puede generar tejido cicatricial que tire de la retina y provoque un desprendimiento. Sin el seguimiento o el tratamiento adecuados, las formas avanzadas pueden causar una pérdida permanente de visión. 

 

¿Qué causa la retinopatía del prematuro? 

Los vasos sanguíneos de la retina comienzan a desarrollarse durante el embarazo y continúan haciéndolo hasta una fecha próxima al nacimiento previsto.

Cuando un bebé nace mucho antes de tiempo, la vascularización normal de la retina todavía no ha terminado. Tras el nacimiento, su desarrollo puede detenerse temporalmente y reanudarse de forma anómala.

La prematuridad es, por tanto, el principal factor relacionado con esta enfermedad. No todos los bebés prematuros desarrollan retinopatía del prematuro, pero el riesgo suele ser mayor cuanto menor es la edad gestacional y el peso al nacer. 

 

¿Cuáles son los factores de riesgo de la retinopatía del prematuro? 

Además de la prematuridad, existen otros factores asociados a una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad:

  1. Edad gestacional muy baja: el riesgo es mayor en los bebés que nacen varias semanas antes de la fecha prevista. 
  2. Bajo peso al nacer: los bebés con un peso muy bajo tienen una retina más inmadura y, por tanto, un riesgo superior. 
  3. Problemas respiratorios y necesidad de oxigenoterapia: algunos bebés muy prematuros necesitan oxígeno para sobrevivir. El equipo neonatal controla cuidadosamente sus niveles de oxígeno porque la enfermedad respiratoria, la inmadurez y la exposición al oxígeno forman parte de los factores relacionados con el riesgo. 
  4. Infecciones graves: la sepsis y otras infecciones pueden aumentar la vulnerabilidad del bebé. 
  5. Otras complicaciones asociadas a la prematuridad: los problemas que afectan al corazón, los pulmones, el cerebro o el estado general del bebé también pueden estar relacionados con un mayor riesgo. 

El equipo de neonatología valora todos estos factores de manera conjunta. La necesidad de oxígeno o de otros tratamientos no significa que el bebé vaya a desarrollar necesariamente retinopatía del prematuro. 

 

¿La retinopatía del prematuro presenta síntomas? 

En sus fases iniciales, la retinopatía del prematuro no suele causar signos que puedan observarse a simple vista. Por este motivo, no es posible saber si un bebé la presenta simplemente observando sus ojos.

Cuando la enfermedad ha provocado daños más avanzados, pueden aparecer señales como:

  • Movimientos oculares inusuales o temblores de los ojos. 
  • Dificultad para seguir objetos con la mirada. 
  • Desviación de uno o ambos ojos. 
  • Aspecto blanquecino de la pupila. 
  • Dificultad para reconocer caras u otros problemas visuales. 

Estos signos no deben utilizarse como método de detección temprana. El cribado oftalmológico permite identificar la enfermedad mucho antes de que aparezcan alteraciones visibles. Ante una pupila de aspecto blanco, movimientos oculares anómalos o cualquier preocupación sobre la visión del bebé, consulta cuanto antes con un profesional sanitario. 

 

¿Qué grados de retinopatía del prematuro existen? 

La retinopatía del prematuro se clasifica en cinco estadios, del más leve al más avanzado. El oftalmólogo también tiene en cuenta la zona de la retina afectada, la extensión de las alteraciones y la presencia de determinados cambios vasculares.

  1. Estadio 1: aparece una línea fina que separa la zona vascularizada de la parte de la retina cuyos vasos todavía no se han desarrollado. 
  2. Estadio 2: esa línea se hace más gruesa y forma un pequeño relieve o cresta. 
  3. Estadio 3: se produce un crecimiento anómalo de vasos sanguíneos hacia fuera de la retina. Algunos casos necesitan tratamiento para evitar que la enfermedad avance. 
  4. Estadio 4: existe un desprendimiento parcial de la retina. 
  5. Estadio 5: se ha producido un desprendimiento total de la retina. 

Los estadios 1 y 2 suelen mejorar sin tratamiento, aunque requieren vigilancia. Algunos casos en estadio 3 también pueden mejorar, mientras que otros necesitan una intervención. Los estadios 4 y 5 son más graves y suelen requerir cirugía. La enfermedad puede evolucionar de forma diferente en cada bebé, por lo que el estadio no es el único elemento que determina el tratamiento. 

 

¿Cómo se diagnostica la retinopatía del prematuro? 

El diagnóstico se realiza mediante exploraciones especializadas efectuadas por un oftalmólogo con experiencia en bebés prematuros.
 

Examen del fondo de ojo 

Antes de la exploración, se aplican unas gotas para dilatar las pupilas del bebé. El oftalmólogo examina la retina con un oftalmoscopio indirecto y, en algunos centros, puede complementar la revisión con imágenes digitales de campo amplio.

La exploración permite comprobar si los vasos de la retina se están desarrollando adecuadamente y si existe algún signo de retinopatía del prematuro. 
 

¿Qué bebés necesitan cribado? 

Los criterios concretos pueden variar ligeramente según el protocolo del hospital y la situación clínica de cada bebé.

Como referencia habitual, muchos protocolos incluyen en el programa de cribado a los bebés con:

  • Un peso al nacer de 1.500 gramos o menos. 
  • Una edad gestacional de 30 semanas o menos. 
  • Una evolución clínica que el equipo de neonatología considere de mayor riesgo, aunque no cumplan exactamente los criterios anteriores. 

El equipo neonatal es quien debe confirmar si el bebé necesita estas revisiones y cuál será su calendario. 
 

¿Cuándo se realiza el primer examen? 

El primer examen suele programarse entre la 4.ª y la 6.ª semana de vida, teniendo también en cuenta la edad postmenstrual del bebé, es decir, la edad gestacional al nacer más el tiempo transcurrido desde el nacimiento.

La fecha exacta puede variar según las semanas de gestación, el peso y la evolución clínica. Antes del alta hospitalaria, pregunta al equipo médico cuándo tendrá lugar la primera revisión o la siguiente cita programada. 
 

Seguimiento regular 

Si la retina todavía no está completamente desarrollada o se detecta alguna alteración, las exploraciones se repiten con la frecuencia que indique el oftalmólogo. En muchos casos, los intervalos son de entre una y tres semanas, aunque pueden ser más cortos cuando existe mayor riesgo de progresión.

El seguimiento continúa hasta que los vasos de la retina han completado su desarrollo, la enfermedad ha mejorado o el especialista considera que ya no existe riesgo de evolución.

Es importante acudir a todas las citas, incluso cuando el bebé ya haya recibido el alta hospitalaria o parezca encontrarse bien. 
 

Clasificación de la enfermedad 

Durante cada exploración, el oftalmólogo registra:

  • El estadio de la enfermedad. 
  • La zona de la retina afectada. 
  • La extensión de las alteraciones. 
  • La presencia de signos de actividad o agravamiento. 
  • La evolución respecto a los exámenes anteriores. 

Esta información permite decidir si basta con continuar la vigilancia o si es necesario iniciar un tratamiento. 

 

¿La retinopatía del prematuro puede mejorar? 

Sí. Muchos casos leves mejoran espontáneamente a medida que la retina y sus vasos sanguíneos maduran. En estas situaciones, el bebé puede no necesitar tratamiento, pero debe continuar con las revisiones programadas hasta que el oftalmólogo confirme que el riesgo ha desaparecido.

Otros bebés pueden desarrollar formas más activas o avanzadas y necesitar una intervención para prevenir el desprendimiento de retina y proteger la visión. La evolución depende del estadio, la localización, la rapidez con la que progresa la enfermedad y el estado general del bebé. 

 

¿Qué tratamientos existen para la retinopatía del prematuro? 

El tratamiento depende del estadio y de las características concretas de la enfermedad. Las principales opciones son:

  • Observación y seguimiento: es la opción habitual para muchos casos leves que pueden mejorar a medida que los ojos maduran. 
  • Fotocoagulación con láser: se aplica láser en determinadas zonas de la retina para detener la progresión de la enfermedad y reducir el riesgo de desprendimiento. 
  • Inyecciones intravítreas de medicamentos anti-VEGF: estos fármacos ayudan a frenar el crecimiento anómalo de los vasos sanguíneos. Se utilizan en casos seleccionados y requieren un seguimiento prolongado, ya que la enfermedad puede reactivarse. 
  • Crioterapia: utiliza frío para tratar la retina periférica. Actualmente se emplea con mucha menos frecuencia que el láser y se reserva para situaciones concretas. 
  • Cirugía de retina: puede ser necesaria cuando ya existe un desprendimiento parcial o total de la retina. 

Cuando la enfermedad cumple criterios de tratamiento, la intervención debe organizarse con rapidez. Dependiendo de sus características, puede programarse dentro de las siguientes 48 a 72 horas; las formas agresivas pueden requerir tratamiento dentro de las primeras 48 horas. La decisión corresponde siempre al equipo de oftalmología y neonatología. 

 

¿Por qué es importante el seguimiento oftalmológico a largo plazo? 

Aunque la retinopatía del prematuro mejore o haya sido tratada correctamente, algunos niños presentan un mayor riesgo de desarrollar posteriormente otros problemas oculares, como:

  • Miopía. 
  • Estrabismo. 
  • Ambliopía u ojo vago. 
  • Desprendimiento de retina. 
  • Otras dificultades en el desarrollo de la visión. 

El oftalmólogo o el pediatra indicará durante cuánto tiempo deben mantenerse las revisiones. Detectar estos problemas a tiempo permite iniciar las medidas adecuadas para proteger el desarrollo visual del niño. 

 

La importancia de acudir a todas las revisiones 

La retinopatía del prematuro puede resultar preocupante, pero muchos casos son leves y mejoran sin tratamiento. Cuando la enfermedad necesita una intervención, el cribado permite detectarla antes de que provoque daños graves.

Los programas de seguimiento y los avances en los cuidados neonatales y oftalmológicos han permitido mejorar el pronóstico de muchos bebés. Acudir a todas las citas programadas, también después del alta hospitalaria, es una de las medidas más importantes para proteger su visión. 

Es importante tener en cuenta que esta información es de carácter general y no sustituye el diagnóstico, el tratamiento ni las recomendaciones de un profesional sanitario. Consulta siempre con el equipo de neonatología, el pediatra o el oftalmólogo que atiende a tu bebé.

Preguntas frecuentes sobre la retinopatía del prematuro

¿Qué es la retinopatía del prematuro?

Es una enfermedad ocular que puede aparecer en bebés nacidos antes de tiempo. Se produce cuando los vasos sanguíneos de la retina no se desarrollan con normalidad y, en los casos más graves, puede afectar a la visión.

¿Cuál es su principal causa?

La principal causa es la interrupción del desarrollo normal de los vasos sanguíneos de la retina debido a un nacimiento muy prematuro. Cuanto menor es la edad gestacional y el peso al nacer, mayor suele ser el riesgo. 

¿Todos los bebés prematuros desarrollan esta enfermedad?

No. Muchos bebés prematuros no desarrollan retinopatía del prematuro. El riesgo depende de las semanas de gestación, el peso al nacer, la evolución clínica y otros factores.

¿Cómo puedo saber si mi bebé tiene retinopatía del prematuro?

No suele haber síntomas visibles en las fases iniciales. La única forma de detectarla a tiempo es mediante las exploraciones oftalmológicas programadas. 

¿Cuándo se realiza el primer examen?

Suele hacerse durante las primeras semanas de vida, a menudo entre la 4.ª y la 6.ª semana, aunque la fecha exacta depende de la edad gestacional y del protocolo del hospital. 

¿La retinopatía del prematuro tiene tratamiento?

Sí. Los casos leves pueden requerir únicamente seguimiento. Cuando existe riesgo de progresión, se pueden utilizar tratamientos con láser, inyecciones intraoculares o cirugía.

¿Puede mejorar sin tratamiento?

Sí. Muchos casos leves mejoran espontáneamente. Sin embargo, el bebé debe continuar con las revisiones hasta que el especialista confirme que la retina ha completado su desarrollo y que ya no existe riesgo de progresión.