Fotografía: madre en hospital sosteniendo piel con piel a recién nacido con gorro y manta
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Cómo descongestionar la nariz de un bebé: 5 consejos seguros

Ago. 12, 2026
8 min

Cuando tu bebé tiene mocos o la nariz tapada, dormir, comer y estar tranquilo puede volverse más difícil. La congestión nasal en bebés suele ser frecuente, sobre todo durante resfriados o catarros, y puede causar goteo nasal que puede producirle tos,  respiración ruidosa, dificultad para tomar el pecho o el biberón e irritabilidad. 

Es importante mantener limpias las fosas nasales ya que los lactantes respiran principalmente por la nariz durante los primeros seis meses de vida.

La buena noticia es que, en muchos casos, puedes ayudar a tu bebé con medidas suaves y seguras, como lavados nasales con suero fisiológico, aspiración nasal delicada y un ambiente con humedad adecuada. Aun así, si tu bebé es recién nacido, tiene fiebre, tos persistente, respira con dificultad o te preocupa su estado general, consulta siempre con el pediatra.

¿Es normal que un bebé tenga mocos?

Sí, es bastante habitual que un bebé tenga mocos o congestión nasal. Sus fosas nasales son pequeñas, por lo que una pequeña cantidad de mucosidad puede hacer que respire con más ruido, se despierte más, este mas irritable o tenga problemas para alimentarse.

La congestión nasal aparece cuando las fosas nasales se obstruyen de forma parcial por moco, inflamación o irritación. En bebés, puede ser especialmente incómoda porque todavía no saben expulsarlos por si solos, además en el caso de los bebes más pequeños estos solo respiran por la nariz los primeros meses de vida. Por eso, mantener la nariz limpia puede ayudarles a respirar, comer y dormir mejor.

Por qué es importante mantener limpia la nariz de tu bebé

Cuando un bebé tiene la nariz tapada, puede cansarse más durante las tomas, soltar el pecho o el biberón con frecuencia, dormir peor o mostrarse más irritable. También puede hacer más ruido al respirar, especialmente al acostarse.

Mantener las fosas nasales limpias ayuda a que tu bebé:

  • Respire con más facilidad.
  • Tome el pecho o el biberón con menos interrupciones.
  • Descanse mejor.
  • Se sienta más cómodo durante el día.
  • Elimine mejor el exceso de mucosidad.

Los lavados nasales con suero fisiológico suelen ser especialmente útiles antes de las tomas y antes de dormir, porque ayudan a despejar la nariz en los momentos en los que el bebé más necesita respirar con comodidad.

Qué puede causar congestión nasal en bebés

La congestión nasal en bebés puede tener varias causas. Algunas son externas, como el aire seco, el polvo, la contaminación, los perfumes intensos, los productos de limpieza fuertes o el humo del tabaco. Evitar estos irritantes puede ayudar a que tu bebé respire mejor.

También puede aparecer por causas internas, como resfriados, gripe, infecciones respiratorias, exceso de mucosidad o inflamación de las vías respiratorias. En algunos bebés, virus como el VRS (virus respiratorio sincitial) pueden empezar con síntomas parecidos a un resfriado, como mocos, tos o congestión nasal, y en ciertos casos provocar dificultad para respirar.

Cómo saber si tu bebé tiene la nariz tapada

Algunos signos pueden ayudarte a identificar si tu bebé tiene mocos o congestión nasal:

Respira con ruido.

Puedes notar silbidos suaves, ronquidos o sonidos nasales al inspirar o espirar.

Le cuesta comer.

Si se suelta del pecho o del biberón, se cansa durante la toma o parece incómodo al alimentarse, la nariz tapada puede ser una causa. La congestion nasal le dificulta repirar por la nariz.

Duerme peor.

La congestión puede hacer que se despierte más, que esté inquieto o que le cueste conciliar el sueño.

Tiene mucosidad visible

El moco puede ser claro al principio y, con el paso de los días, volverse más espeso, amarillo o verde. El color por sí solo no siempre indica gravedad, pero si el moco es verde y espeso y dura varios días o hay otros síntomas, conviene consultar.

Está más irritable

Un bebé con la nariz tapada puede llorar más, estar molesto o mostrarse menos tranquilo de lo habitual.

Cómo descongestionar la nariz de un bebé: 5 consejos seguros

Sabemos que ver a tu bebé con mocos puede ser angustiante, especialmente si le cuesta dormir o alimentarse. Estas medidas pueden ayudar a aliviar la congestión nasal de forma suave.

Antes de aplicarlas, habla con el pediatra si tu bebé es recién nacido, si tiene alguna condición médica, o alguna alteración en las fosas nasales, o si no tienes claro cuál es la técnica más adecuada.

1. Haz lavados nasales con suero fisiológico

El lavado nasal con suero fisiológico o solución salina ayuda a humedecer las fosas nasales y a ablandar el moco para que salga con más facilidad. Es una de las medidas más recomendadas para bebés con mocos, sobre todo antes de comer y antes de dormir.

Para hacerlo:

  1. Lava bien tus manos.
  2. Coloca al bebé tumbado de lado, sujetando suavemente la cabeza o en la posición indicada por su pediatra.
  3. Aplica unas gotas o una pequeña cantidad de suero fisiológico en una fosa nasal, la más proxima del lado del que esta tumbado.
  4. Deja que el moco salga de forma natural.
  5. Repite del otro lado.
  6. Limpia suavemente la zona exterior de la nariz.

Evita aplicar el suero con demasiada presión, especialmente en recién nacidos. Si tienes dudas sobre la cantidad, la frecuencia o la técnica, consulta con el pediatra.

2. Usa un aspirador nasal o una pera de goma

Si tu bebé tiene muchos mocos visibles, puedes usar un aspirador nasal o una pera de goma para retirarlos con suavidad. La aspiración nasal puede ser útil en niños menores de un año, especialmente cuando se combina con gotas de solución salina.

Para usar una pera de goma:

  1. Aprieta la parte ancha de la pera para sacar el aire.
  2. Coloca la punta suavemente en la entrada de la fosa nasal, sin introducirla demasiado.
  3. Suelta poco a poco para aspirar el moco.
  4. Retira la pera y vacía el contenido en un pañuelo.
  5. Lava bien la pera después de cada uso.

También puedes usar un aspirador nasal de succión bucal.

No aspires la nariz con demasiada frecuencia, ya que puede irritar la mucosa nasal. Úsalo solo cuando haya mucosidad que dificulte la respiración o la alimentación.

3. Dale un baño tibio

Un baño tibio puede ayudar a que tu bebé se relaje y a que la humedad del ambiente ablande un poco la mucosidad. No hace falta exponerlo directamente al vapor ni acercarlo a recipientes con agua caliente.

El baño debe ser siempre supervisado, con agua a temperatura segura y durante pocos minutos. Después, seca bien al bebé y evita cambios bruscos de temperatura.

4. Mantén el ambiente húmedo, pero seguro

Un ambiente demasiado seco puede empeorar la sensación de nariz tapada. Para ayudar, puedes usar un humidificador de vapor frío en la habitación, siempre siguiendo las instrucciones de limpieza del fabricante. La FDA recomienda el vapor frío y desaconseja los humidificadores de vapor caliente, porque pueden empeorar la inflamación nasal o suponer riesgo de quemaduras.

No se recomiendan aceites en los humidificadores , sobre todo en menores de 2 años,

Coloca el humidificador fuera del alcance del bebé, cambia el agua a diario y límpialo con frecuencia para evitar moho o bacterias.

También ayuda ventilar la habitación, evitar el humo del tabaco y reducir perfumes, ambientadores o productos de limpieza con olores fuertes cerca del bebé.

5. Ayúdale antes de comer y dormir, sin inclinar la cuna

Si tu bebé tiene mocos, intenta hacer un lavado nasal suave antes de las tomas y antes de acostarlo. Esto puede ayudarle a respirar mejor justo cuando necesita alimentarse o dormir.

Para dormir, coloca siempre al bebé boca arriba, sobre una superficie firme, plana y sin inclinación. No eleves el colchón, no pongas almohadas, toallas ni cojines bajo su cabeza, y no uses posicionadores para dormir. La AAP/HealthyChildren señala que elevar al bebé con almohadas, toallas o un colchón inclinado no es seguro, incluso cuando está congestionado.

Recién nacido con mocos: cuándo consultar

Si tienes un recién nacido con mocos, es normal preocuparse. En bebés menores de 3 meses, conviene consultar con el pediatra al inicio de los síntomas, especialmente si hay fiebre, rechazo de tomas, dificultad para respirar o si notas que el bebé está más decaído de lo habitual.

En recién nacidos, no uses medicamentos para la tos, la mucosidad o la congestión nasal sin indicación médica. Lo más seguro suele ser mantener la nariz limpia con suero fisiológico, observar cómo respira y consultar si aparece cualquier señal de alarma.

Mi bebé tiene tos y mocos, ¿qué le puedo dar?

Si tu bebé tiene tos y mocos, no le des medicamentos de venta libre para la tos o la mucosidad sin indicación del pediatra. La FDA no recomienda estos medicamentos en menores de 2 años por el riesgo de efectos secundarios graves, y HealthyChildren/AAP indica que no se recomiendan en menores de 4 años.

Para aliviarle, puedes:

  • Hacer lavados nasales con suero fisiológico.
  • Aspirar suavemente el moco si es necesario.
  • Ofrecer tomas frecuentes de pecho o biberón.
  • En bebes mayores de 6 meses se le puede ofrecer agua que ayuda a eliminar la mucosidad.
  • Mantener el aire húmedo con un humidificador de vapor frío.
  • Consultar al pediatra si la tos empeora, hay fiebre, dificultad para respirar o el bebé come menos.

La tos puede formar parte de un resfriado, pero si viene acompañada de respiración rápida, hundimiento de las costillas, sibilancias o ruidos respiratorios, labios azulados o decaimiento, busca atención médica de inmediato.

¿Se puede ahogar un bebé por mocos?

En la mayoría de los casos, los mocos causan incomodidad, dificultad para comer, sueño inquieto o respiración ruidosa, pero no suelen ser una emergencia por sí solos. Aun así, es importante vigilar cómo respira tu bebé y cómo se comporta.

Busca atención médica urgente si notas que tu bebé:

  • Respira muy rápido o con mucho esfuerzo.
  • Hunde las costillas o el abdomen al respirar.
  • Tiene aleteo nasal.
  • Hace pausas al respirar.
  • Tiene labios, piel o uñas azuladas o grisáceas.
  • No quiere tomar el pecho, biberón o líquidos.
  • Está muy somnoliento, decaído o difícil de despertar.

Estos signos pueden indicar que la congestión forma parte de un problema respiratorio más importante.

Cuándo ir al pediatra

Consulta con el pediatra si, después de aplicar medidas suaves, tu bebé sigue muy congestionado o aparecen otros síntomas.

Busca orientación médica si notas:

  • Fiebre, especialmente en bebés menores de 3 meses.
  • Dificultad para respirar.
  • Sibilancias o silbidos al respirar.
  • Tos persistente o que empeora.
  • Rechazo del pecho, biberón o líquidos.
  • Menos pañales mojados de lo habitual.
  • Irritabilidad intensa.
  • Somnolencia inusual.
  • Mocos espesos y verdes durante varios días.
  • Síntomas de cuadro catarral que empeoran o no mejoran.

Cada bebé es diferente. Lo que ayuda a uno puede no ser suficiente para otro. Si algo te preocupa, consulta con un profesional de salud.

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Preguntas frecuentes sobre bebés con mocos

Mi bebé tiene mocos, ¿qué puedo hacer?

Puedes empezar con medidas suaves: lavados nasales con suero fisiológico, aspiración nasal delicada si hay mucho moco, tomas frecuentes y un ambiente con humedad adecuada. Si tu bebé tiene menos de 3 meses, fiebre, dificultad para respirar o come menos, consulta con el pediatra.

¿Cómo dormir a un bebé con mocos?

Haz un lavado nasal antes de acostarlo y colócalo siempre boca arriba, en una superficie firme, plana y sin almohadas, posicionadores ni inclinación. No eleves la cuna ni uses toallas o cojines para levantarle la cabeza.

¿Los mocos verdes en bebés son señal de infección?

El moco puede cambiar de claro a amarillo o verde durante un resfriado. El color por sí solo no siempre significa que el bebé necesite tratamiento, pero si el moco verde y espeso dura varios días, hay fiebre, dificultad para respirar o el bebé está decaído, consulta con el pediatra.

¿Puedo usar suero fisiológico en un recién nacido con mocos?

El suero fisiológico suele usarse para ayudar a humedecer la nariz y ablandar el moco, pero en recién nacidos es mejor confirmar con el pediatra la técnica, la cantidad y la frecuencia adecuada.

¿Qué hago si mi bebé tiene tos, mocos y fiebre?

No le des medicamentos para la tos o la mucosidad sin indicación médica. Si tiene menos de 3 meses y fiebre, contacta con el pediatra. También debes consultar si respira con dificultad, come menos, moja menos pañales o está muy somnoliento.