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Bebé llorando
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Bebé llorando, ¿tiene hambre? Interpreta su llanto

Cuando vayas a alimentarlo, ¿cómo sabes cuándo empezar y cuándo parar? Fácil: el bebé te lo dirá. Interpretar el llanto del bebé es importante ya que se trata de una de las señales que tiene para comunicarse contigo, aprende a hacerlo.

Todos los bebés saben de forma instintiva cuándo tienen hambre o están llenos. Aunque los primeros días te saltes algunas señales indicadoras de que está listo para empezar o parar de comer, no tardarás mucho en reconocer sus señales con facilidad y a interpretar el llanto del bebé de forma correcta.

Entender al bebé llorando ¿es señal de hambre?

Por lo general se presupone que el llanto del bebé es una señal de hambre. Si tiene hambre y ya ha empezado a llorar, esta puede ser una señal tardía. Seguramente te estaba dando señales de que tenía hambre antes de llegar al llanto. Si esperas a que llore, puede que te resulte más difícil calmarlo para que se enganche y coma bien.

Interpretar el llanto del bebé

Busca señales tempranas de que tu recién nacido tiene hambre. Estas son algunas:

  • Mueve rápidamente los ojos cuando en principio está tranquilo y alerta
  • Se chupa las manos con ansia
  • Busca tu pecho girando la cabeza y abriendo la boca
  • Choca los labios

Si no respondes a estas señales de hambre, es probable que se ponga más nervioso y el bebé acabe llorando.
 
Estas son algunas señales de saciedad en bebés muy pequeños:

  • Falta de interés en seguir mamando
  • Cuando haces una pausa para que eructe, no quiere volver a mamar
  • Se tranquiliza y relaja, incluso se duerme

Recuérdalo: detrás de un bebé llorando siempre hay una razón.

 

El llanto del bebé y sus diversos motivos

Según os vayáis conociendo, aprenderás a reconocer sus señales de hambre y saciedad y sabrás la diferencia entre el llanto del bebé porque tiene hambre, está agotado o necesita un cambio de pañal.

Si tu bebé no muestra señales de hambre, alimentarlo no es la mejor opción para calmarlo. Prueba con otras técnicas para relajarlo, como abrazarlo, mecerlo o cantarle. Pronto te acabará indicando que tiene hambre, ¡y será la hora de la toma!

Algunos bebés lloran mucho durante las primeras semanas y no se les puede consolar, ni dándoles de mamar ni con mimos. Si tu bebé se pasa llorando desconsoladamente tres horas al día durante tres o más días a la semana, puede que tenga cólicos. Consulta a tu pediatra. No hace falta dejar de darle el pecho si piensas que tiene cólicos. De hecho, la leche materna es la mejor para los bebés con cólicos, porque contiene el equilibrio perfecto de lactosuero (una proteína de fácil digestión), magnesio y lactosa para un estómago “feliz”. Tal vez quieras probar un probiótico como el Lactobacillus reuteri, cuya eficacia ha quedado demostrada para reducir los síntomas de los cólicos.

Confía en su instinto (y en el tuyo)

¿Por qué es tan importante que tu bebé te marque el camino? “Si alimentas a tu bebé cuando te indique que tiene hambre y dejas de hacerlo cuando muestre signos de saciedad, estarás dándole una respuesta inmediata a sus necesidades y fomentando su habilidad natural de sentir sus propios niveles de hambre”, explica la Dra. Lisa Fries, experta en comportamiento del Centro de Investigación de Nestlé en Suiza. “Esto ayuda a reducir la probabilidad de que gane mucho o poco peso, ya que tu bebé decidirá cuánto necesita comer. Estas conductas tempranas de alimentación son importantes, no solo cuando son bebés, sino durante la infancia también”.

De hecho, en un estudio reciente se ha demostrado que, cuando los padres malinterpretan las señales de hambre, los bebés ganan bastante más peso entre los 6 y los 12 meses de edad que los bebés cuyas madres solo los alimentan al percibir las señales. Esto es especialmente importante cuando se les da biberón. Los estudios demuestran que los bebés alimentados con leche materna extraída y dada en biberón ganan más peso que los alimentados directamente desde el pecho. Podría ser porque las madres presionan en exceso a los bebés para que terminen los biberones de leche materna y no malgastar nada, aun cuando han dejado de mostrar señales de hambre. Otro estudio sugiere que las madres que insisten en que los bebés terminen el biberón también suelen forzarlos a comer en los años siguientes. Estos estudios respaldan la importancia de que madres y bebés desarrollen buenos hábitos desde una edad temprana.

Si se fuerza a los bebés a que coman, es más probable que sean malos comedores cuando crezcan. Esta es una razón más para que empieces a demostrarle a tu bebé que respetas y atiendes sus señales de hambre y saciedad. Le estás enseñando pautas de alimentación saludables que tendrán un efecto beneficioso para su crecimiento y desarrollo.

¿Qué pasa si de repente cambian sus hábitos de alimentación?

El hambre que siente tu bebé se adapta a sus necesidades. Habrá veces en las que tu bebé coma mucho, más de lo habitual y sencillamente se deberá a que está dando un estirón y necesita energía extra.

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