Personalizar el contenido

Mi Carrito Nestlé

Haz tu compra online aquí

Mi bebé en meses:
A partir de # meses

Inscríbete para guardar la edad de tu hijo(a).

 
La nutrición en los 1000 primeros días es clave para el crecimiento y la salud de tu bebéEmpieza bien, crece sano. La nutrición en los primeros 1000 días.

Durante los 1.000 primeros días podemos incidir para
mejorar la salud futura de tu bebé, proporcionándole una alimentación
correcta y equilibrada para ayudar a prevenir enfermedades relacionadas
con la dieta, como la obesidad. Así, le ayudaremos a tener una vida más
saludable
y desarrollar su potencial al máximo ya que durante este tiempo:

  • Tu bebé cogerá hábitos y preferencias
    saludables para su alimentación futura.
  • Adquirirá la gran mayoría de
    capacidades mentales.
  • Crecerá hasta alcanzar la mitad
    de la altura de un adulto.

Y claro, con todo eso sus necesidades nutricionales son muy altas y su alimentación fundamental, porque no solo repercutirá en su salud presente, sino en la de toda su vida.

Descubre aquí los pequeños milagros de tu bebé durante sus 1.000 primeros días.

¿Qué períodos abarcan los 1.000 primeros días?

Did you know view?

Los genes de mamá y papá no son lo único que determina la salud del bebé

Hay muchas circunstancias que pueden hacer cambiar la expresión de los genes de tu bebé.

Si nos parecemos a nuestros padres es porque recibimos sus características a través de los genes. Así pues, es fácil pensar que si ni la mamá ni el papá tuvieron problemas cuando eran pequeños, el bebé tampoco los tendrá.

Sin embargo, eso no tiene porqué ser así, ya que hay muchas circunstancias que pueden hacer cambiar la expresión de los genes de tu bebé.

La nutrición es una de estas circunstancias que influye en la salud de tu bebé y, por tanto, también en su crecimiento y en su bienestar posterior.

MISMOS GENES -> DISTINTA NUTRICIÓN -> RASGOS DISTINTOS EN:
  • Metabolismo:
    La capacidad de procesar los nutrientes
  • Inmunidad:
    Defensas del organismo.
  • Crecimiento:
    La velocidad a la que se desarrollará
  • Desarrollo cognitivo:
    Las capacidades cerebrales que le servirán para almacenar conocimientos
 

A esta influencia del medio ambiente (nutrición, estilo de vida, etc) en los genes se la llama epigenética. Ello significa que la nutrición a la que un bebé es expuesto en los primeros meses de vida puede modificar la expresión de sus genes en aspectos tales como su metabolismo, sistema inmunitario y desarrollo cognitivo. Un ejemplo de cómo la nutrición temprana impacta sobre los genes es que en los niños con una historia familiar de enfermedades alérgicas, cuando la lactancia materna no es posible, la alimentación con una fórmula hipoalergénica reduce en un 52 % el riesgo de desarrollar alergias.

Descubre NAN 2 H.A. que ayuda a tu pequeño a reducir el riesgo de alergia.

Como madre, tienes muy fácil hacer que tu bebé tenga un buen comienzo en la vida.

Lactancia materna Lactancia con leche infantil
(Cuando la lactancia materna no es posible)
Descubre nuestra gama de leches infantiles
Alimentación complementaria
Con nuestras papillas y nuestros tarritos
Introducción a la
alimentación adulta

Aunque puede que, como mamá, la tarea de escoger alimentos y cantidades para tu bebé te parezca difícil, en realidad es más sencilla de lo que crees.

Para empezar, durante los primeros meses de vida el bebé se alimenta exclusivamente de leche. La lactancia materna exclusiva es la alimentación ideal para el bebé hasta los 6 meses.

Si por cualquier circunstancia decides no darle el pecho, tu profesional de la salud te indicará la leche infantil más adecuada a sus necesidades.

Entre los 4 y los 6 meses comienza la alimentación complementaria, es decir, la introducción de alimentos diferentes a la leche en la alimentación del bebé. Esta etapa también es muy importante y puede influir en la salud del niño a largo plazo. Además es el momento en el que se empiezan a desarrollar y establecer unos hábitos alimentarios saludables, que pueden durar toda la vida.

La alimentación influye en tu bebé más de lo que piensas.

Los científicos han comprobado que esa influencia es medible,
tanto en positivo como
en negativo

Seguro que como mamá tienes presente que todo lo que le pasa a tu bebé
durante el embarazo y sus primeros meses tendrá una repercusión en
su vida
.

Hay muchos factores que decidirán sobre su futuro y uno de ellos es la
alimentación, ya que de ella tu bebé obtendrá lo necesario para crecer.
Además recientemente los científicos han comprobado que esa influencia
es medible, tanto en positivo como en negativo.

Una correcta alimentación es condición necesaria para mejorar la calidad de vida, y la implantación de hábitos saludables debe iniciarse en la infancia.

En la actualidad se acepta que la nutrición que recibe el feto o el bebé, directamente o a través de su madre, durante los primeros meses de vida puede tener una influencia positiva o negativa en las etapas posteriores de la vida.

Para investigar sobre este tema, se suelen analizar generaciones enteras que por alguna razón han tenido problemas de alimentación. Por ejemplo: en el año 1945 hubo una hambruna en Holanda y se sabe que los bebés cuyas madres la padecieron durante sus últimos meses de embarazo tuvieron una talla más pequeña que la media y que sufrieron significativamente más enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad o hipertensión en la edad adulta.

El exceso de nutrientes no ayuda a que tu bebé crezca sano.

Lo importante en la alimentación de tu bebé es el equilibrio en las cantidades y que tengas muy en cuenta la calidad.

Tal como hemos comentado anteriormente, una nutrición deficiente puede tener consecuencias muy diversas en la salud del bebé, no solo físicas sino también de aprendizaje, ya que su cerebro podría no desarrollar toda su capacidad.

Sin embargo, no siempre comer mucho significa estar bien alimentado. Se sabe que una sobrealimentación temporal durante el embarazo o la lactancia podría causar obesidad o sobrepeso más adelante.

Es importante en la alimentación de tu bebé el equilibrio en las cantidades. Y que ésta le aporte todo lo que necesita tanto a nivel de proteínas, grasas e hidratos de carbono, como a nivel de vitaminas, minerales y otros elementos esenciales en la alimentación del bebé.

La nutrición en los 1.000 primeros días es muy importante para la salud de tu hijo

Dentro de los 1.000 primeros días de tu bebé, hay varias etapas:

Se sabe que la alimentación materna tiene influencia directa en el bebé, incluso desde antes de su concepción.

Durante el embarazo, tu alimentación deberá contener energía suficiente para los dos.

Ten en cuenta que es posible que las proteínas, las vitaminas o los minerales clave para ti y para tu bebé no estén suficientemente presentes en tu alimentación, por lo que puede ser necesario tomar algún suplemento como el DHA y ácido fólico, por ejemplo.

La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé durante los primeros meses de vida y siempre que sea posible será la primera opción.

La leche materna contiene probióticos, entre ellos los bifidobacterias (bífidus) y los lactobacilos. Además aporta la cantidad adecuada de nutrientes, como proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales, para el correcto desarrollo del bebé.

El contenido de la leche materna se adapta a las necesidades del bebé a lo largo de su desarrollo.
El calostro, la leche de los primeros días después del nacimiento del bebé, tiene una composición diferente de la leche de transición (desde el tercer día hasta las dos semanas) o de la leche madura, que el niño recibe alrededor de 2 semanas después del nacimiento.

La leche materna presenta las
siguientes ventajas para el bebé:
Promueve una flora intestinal rica en bacterias beneficiosas: una sola toma de leche materna contiene MILLONES de probióticos para fortalecer sus defensas.
La leche materna contribuye a proteger al bebé de enfermedades como alergias, asma, obesidad futura diabetes tipo 2 e infecciones gastrointestinales o de oído.
La leche materna es rica en ácidos grasos poliinsaturados (LC-PUFAS), tales como el DHA
y ARA, importantes para reforzar el sistema inmunitario. Además, el DHA ayuda al desarrollo de
la vista.
La leche materna tiene un contenido bajo en proteínas que ayuda a prevenir la obesidad.
La leche materna ayuda en la prevención de la alergia a las proteínas de la leche de vaca.
Pero también tiene estos
beneficios para la madre:
La lactancia materna estimula las hormonas que ayudan a una mejor recuperación después del embarazo y del parto.
Dar el pecho estimula una hormona natural, llamada oxitocina, que ayuda a que el útero vuelva a su tamaño original de antes del embarazo de forma mucho más rápida.
Las madres que dan el pecho con frecuencia durante largos períodos y amamantan por la noche tienen, por lo general, un período más largo de infertilidad después del parto.
La lactancia materna ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama y de ovario, así como la osteoporosis.
La lactancia materna es lo más práctico que hay. La leche materna está siempre disponible, a la correcta temperatura. Es fundamental disponer de unos buenos consejos que te ayuden a conseguir una lactancia exitosa desde el principio.
 

Cuando no se pueda o no se quiera dar el pecho, hay otras opciones.

El patrón de oro al que intentan acercarse las fórmulas infantiles es siempre la leche materna. Por ello algunas fórmulas infantiles ayudan a prevenir la obesidad y las alergias, y promueven una flora intestinal similar a la de los bebés alimentados con leche materna. 

Por ello es muy importante la correcta elección de una fórmula infantil. En estos casos, es el profesional de la salud el que te debe ayudar y aconsejar.

Además es importante la correcta preparación del biberón. Puedes ver este vídeo que te ayudará.

La alimentación complementaria es cuando empiezas a dar a tu bebé otros alimentos diferentes a la leche. Esto suele ocurrir a partir de los 4-6 meses. A partir de ahí, tu bebé empezará a adquirir sus hábitos alimentarios que se consolidarán entre los 2 y los 3 años, así que podemos decir que aquí comienza su educación alimentaria.

La leche materna o la leche infantil deberá aportarle aún el 50% de su energía (1/2 litro diario aproximadamente) pero la leche por sí sola ya no cubre las necesidades del bebé en cuanto a energía, proteínas, hierro, zinc, flúor y vitaminas
D, C y E.

Una buena educación alimentaria al inicio de la vida asegura un crecimiento adecuado y es beneficioso para la salud futura. También con una buena alimentación se puede ayudar a prevenir enfermedades relacionadas con la dieta.

Además, el inicio de la alimentación complementaria es el momento ideal para favorecer el afecto entre el bebé y los padres gracias a experiencias sensoriales agradables. A medida que vaya creciendo, su alimentación también es un buen pretexto para ir mejorando poco a poco su coordinación.

Descubre cómo llevar a cabo una alimentación complementaria adecuada teniendo en cuenta:

Proteínas

El aumento de la prevalencia de la obesidad en la infancia puede relacionarse con los aportes excesivos de energía y proteínas en etapas tempranas de la vida.

Por ello se aconseja evitar un exceso de proteínas en la alimentación del bebé, ya desde los primeros meses de vida.

Sal

El nivel de sal al que se acostumbre el bebé repercutirá en sus preferencias futuras. Además, los lactantes necesitan menos sal que los adultos.

Por ello, es muy importante que se añada poca o nada de sal a los alimentos que se preparen para el bebé.

Azúcar

No conviene acostumbrar al bebé a sabores muy dulces ya que eso puede favorecer la aparición de obesidad a largo plazo y también producir caries en sus dientes.

Por esto, no se debe añadir azúcar a los alimentos destinados a los lactantes. Los azúcares naturalmente presentes en los alimentos ya cubren sus necesidades.

Gluten

Es un componente de las proteínas de algunos cereales, como el trigo, centeno, cebada y avena, que en casos excepcionales puede provocar intolerancias.

El arroz y maíz no contienen gluten; por ello son los primeros que se introducen en la alimentación del bebé.

Se recomienda introducir el gluten de manera gradual en la dieta del bebé entre los 4 y los 7 meses de edad, e idealmente mientras el bebé todavía tome el pecho.

 
Imprimir
Compartir

Compartir

Compartir en Twitter

Compartir en Facebook

Compartir en Blogger

Enviar por correo electrónico

Compartir en Google+