Photograph: newborn cradled on adult's shoulder, parent gently touching cheek
0-4 meses
Artículo

Bronquiolitis en el bebé 

May. 15, 2024
10 min

La bronquiolitis en bebés es una infección vírica que inflama las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones, llamadas bronquiolos. Suele comenzar como un resfriado, con mocos y tos, pero en algunos bebés puede provocar respiración rápida, hundimiento de las costillas y dificultades para alimentarse.

El virus respiratorio sincitial o VRS es su causa más frecuente, aunque otros virus respiratorios también pueden producirla. La mayoría de los casos son leves y mejoran con cuidados en casa, pero los bebés más pequeños pueden empeorar con rapidez y necesitar una valoración médica.

Busca atención urgente si el bebé hace pausas al respirar, tiene los labios azulados o grisáceos, le cuesta mucho respirar, está muy decaído, no responde con normalidad o no puede alimentarse. Este artículo proporciona información general y no sustituye la valoración del pediatra.
 

Neste articulo:


 

¿Qué es la bronquiolitis?

La bronquiolitis es una infección respiratoria que afecta principalmente a bebés y niños menores de dos años, aunque la mayoría de los casos se produce durante el primer año de vida.

La infección provoca inflamación y acumulación de mucosidad en los bronquiolos. Como estas vías respiratorias son muy estrechas en los bebés, la inflamación puede dificultar el paso del aire y hacer que respiren más rápido o con mayor esfuerzo.

Habitualmente se considera bronquiolitis a un episodio de dificultad respiratoria acompañado de tos y ruidos como sibilancias o crepitantes en un niño pequeño. El diagnóstico lo realiza un profesional sanitario teniendo en cuenta los síntomas y la exploración física.

 

¿Qué causa la bronquiolitis en los bebés?

La bronquiolitis siempre está causada por un virus. El más frecuente es el virus respiratorio sincitial, VRS, pero también pueden intervenir rinovirus, metapneumovirus, virus de la gripe, adenovirus y otros virus respiratorios.

El VRS suele circular con mayor intensidad durante los meses de otoño e invierno. En España, la temporada se extiende habitualmente de octubre a marzo, aunque el momento de mayor circulación puede cambiar de un año a otro.

 

¿Cómo se contagia el VRS?

El VRS se transmite mediante la saliva y las secreciones respiratorias de una persona infectada:

  • A través de las gotitas que se generan al toser, estornudar o hablar.
  • Mediante el contacto directo con las manos.
  • Al tocar juguetes, pomos u otros objetos contaminados y llevarse después las manos a la boca, la nariz o los ojos.

Por eso, el lavado de manos y la limpieza de los objetos que toca el bebé son medidas importantes para reducir la transmisión.

 

¿Qué bebés tienen mayor riesgo de bronquiolitis grave?

Cualquier bebé puede desarrollar una bronquiolitis que requiera atención médica. Sin embargo, existe mayor riesgo de una evolución grave cuando el bebé:

  • Tiene menos de tres meses.
  • Ha nacido prematuramente.
  • Presenta una cardiopatía congénita importante.
  • Tiene una enfermedad pulmonar crónica, como displasia broncopulmonar.
  • Padece una inmunodeficiencia.
  • Tiene una enfermedad neuromuscular que dificulta la respiración o la eliminación de secreciones.
  • Presenta otros problemas médicos relevantes.

En estos casos conviene pedir orientación médica ante los primeros síntomas y seguir las indicaciones específicas del equipo que controla al bebé.

 

Síntomas de bronquiolitis en bebés

La enfermedad suele comenzar con síntomas parecidos a los de un resfriado. Después de uno a tres días pueden aparecer signos relacionados con las vías respiratorias inferiores.

Los síntomas más frecuentes son:

  • Mucosidad y congestión nasal.
  • Tos persistente.
  • Respiración más rápida de lo habitual.
  • Coloración azulada alrededor de la boca.
  • Ruidos al respirar, como silbidos o crepitantes.
  • Hundimiento de la piel entre las costillas o debajo de ellas.
  • Ensanchamiento de las fosas nasales al respirar.
  • Dificultad para tomar el pecho o el biberón.
  • Cansancio, irritabilidad o sueño alterado.
  • Fiebre, aunque no siempre aparece.
  • Vómitos provocados por la tos o después de las tomas.

En los lactantes muy pequeños, especialmente en menores de dos meses, las pausas respiratorias o apneas pueden ser una de las primeras manifestaciones.

 

Cómo reconocer que al bebé le cuesta respirar

Observa al bebé con el pecho descubierto y en un momento en el que esté tranquilo. Algunos signos de dificultad respiratoria son:

  • Respira mucho más rápido de lo habitual.
  • Se le marcan las costillas al inspirar.
  • Se hunde la zona situada debajo de las costillas o sobre el esternón.
  • Abre mucho las fosas nasales.
  • Emite un quejido al respirar.
  • Mueve mucho el abdomen para intentar respirar.
  • Hace pausas prolongadas.
  • Se cansa tanto que no puede completar las tomas.
  • Se pone azulado alrededor de la boca.

La presencia de cualquiera de estos signos debe valorarse junto con el estado general, la alimentación y la edad del bebé.

 

¿Cómo evoluciona y cuánto dura la bronquiolitis?

Los síntomas pueden empeorar durante los primeros días, aunque el bebé haya sido valorado previamente y pareciera encontrarse bien. Habitualmente alcanzan su mayor intensidad entre el tercer y el quinto día de la enfermedad.

Después suelen mejorar gradualmente. La congestión y la dificultad respiratoria pueden desaparecer antes, mientras que la tos puede durar dos o tres semanas. En algunos bebés se prolonga algo más sin que esto signifique necesariamente que la infección siga siendo grave.

Consulta si el bebé parecía estar mejorando y vuelve a empeorar, desarrolla fiebre nueva o presenta dificultades crecientes para respirar o alimentarse.

 

¿Cómo se diagnostica la bronquiolitis?

El diagnóstico suele ser clínico. El pediatra pregunta cómo comenzaron los síntomas, observa la respiración, escucha el pecho y valora la hidratación, la alimentación y el estado general del bebé.

En una bronquiolitis típica y leve no suelen ser necesarias:

  • Radiografías de tórax.
  • Análisis de sangre.
  • Pruebas para identificar el virus.
  • Medición domiciliaria de la saturación de oxígeno.

Estas pruebas pueden utilizarse en el hospital o cuando la evolución es grave, atípica o hace sospechar otro diagnóstico.

 

Cómo tratar la bronquiolitis en casa

No existe un medicamento que elimine directamente la bronquiolitis. El tratamiento se basa en mantener al bebé hidratado, facilitar la respiración nasal y vigilar su evolución.

 

Ofrece tomas más pequeñas y frecuentes

La congestión y el esfuerzo para respirar pueden hacer que el bebé se canse durante las tomas. Continúa ofreciendo el pecho a demanda o la fórmula habitual, pero prueba con cantidades más pequeñas y con mayor frecuencia.

No le obligues a terminar la toma. Observa cuánto come en comparación con lo habitual y cuántos pañales moja.

En menores de seis meses, no sustituyas las tomas por agua ni la ofrezcas como tratamiento por tu cuenta. La hidratación habitual debe proceder de la leche materna o de una fórmula correctamente preparada.

 

Realiza lavados nasales con suero fisiológico

Puedes aplicar suero fisiológico para ayudar a retirar la mucosidad, especialmente:

  • Antes de las tomas.
  • Antes de dormir.
  • Cuando la congestión dificulte claramente la respiración.

Si es necesario, utiliza un aspirador nasal con suavidad después del lavado. No realices aspiraciones profundas, repetidas o agresivas, ya que pueden irritar la mucosa y provocar inflamación o sangrado.

 

Mantén al bebé incorporado cuando esté despierto

Mientras está despierto y bajo supervisión, algunos bebés respiran con mayor comodidad en brazos o en una postura algo más incorporada.

 

Para dormir, las recomendaciones de sueño seguro no cambian

Coloca al bebé boca arriba, sobre un colchón plano y firme, sin almohadas, cojines, cuñas ni posicionadores. No eleves la cabecera de la cuna ni inclines el colchón.

 

Controla el malestar y la fiebre

La fiebre no siempre necesita tratamiento. Si el bebé está molesto, utiliza únicamente el antitérmico adecuado para su edad y peso que haya recomendado un profesional sanitario.

No alternes medicamentos ni calcules la dosis por tu cuenta. Si el bebé tiene menos de tres meses y presenta una temperatura de 38 °C o más, necesita una valoración médica urgente.

 

Vigila también durante la noche

Comprueba periódicamente:

  • Cómo respira.
  • Si se despierta y responde con normalidad.
  • Cuánto está comiendo.
  • Cuántos pañales moja.
  • Si la coloración de los labios y la piel es normal.
  • Si el esfuerzo respiratorio está aumentando.

La bronquiolitis puede empeorar durante los primeros días, por lo que la observación es una parte importante de los cuidados en casa.

 

Evita completamente el humo

No fumes ni permitas que otras personas fumen dentro de casa, en el coche o cerca del bebé. La exposición al humo del tabaco irrita las vías respiratorias y puede empeorar los síntomas y la evolución de la bronquiolitis.

 

Qué no debes hacer ante una bronquiolitis

Salvo que un profesional los haya indicado por otra razón, no se recomienda utilizar rutinariamente:

  • Antibióticos.
  • Broncodilatadores.
  • Corticoides orales o inhalados.
  • Adrenalina nebulizada.
  • Jarabes para la tos o mucolíticos.
  • Nebulizaciones caseras.
  • Suplementos o remedios de hierbas.

Los antibióticos no actúan contra los virus. Los broncodilatadores y los corticoides tampoco han demostrado un beneficio rutinario en la bronquiolitis típica, aunque el pediatra puede tomar una decisión diferente si sospecha otra enfermedad o existe una condición previa.

Tampoco debes:

  • Elevar o inclinar el colchón de la cuna.
  • Colocar almohadas o cojines debajo del bebé.
  • Realizar aspiraciones nasales agresivas.
  • Exponer al bebé a vapor muy caliente.
  • Darle medicamentos que hayan sido recetados a otra persona.
  • Retrasar la consulta cuando le cueste respirar o alimentarse.

 

Cuándo consultar al pediatra

Solicita valoración médica ese mismo día si:

  • El bebé tiene menos de tres meses y presenta síntomas respiratorios.
  • Tiene menos de tres meses y una temperatura de 38 °C o más.
  • Respira cada vez más deprisa.
  • Se le marcan las costillas al respirar.
  • Come menos de la mitad de lo habitual.
  • Vomita repetidamente las tomas.
  • Moja muchos menos pañales o no moja ninguno durante varias horas.
  • Está más dormido, apagado o irritable de lo normal.
  • La fiebre persiste o reaparece.
  • Los síntomas empeoran después de haber sido valorado.
  • Tiene una enfermedad cardíaca, pulmonar, neuromuscular o inmunitaria.
  • Ha nacido prematuramente.
  • Te preocupa su estado, aunque no sepas explicar exactamente por qué.

La edad, la dificultad respiratoria, la hidratación y la capacidad para alimentarse son algunos de los aspectos principales que se utilizan para valorar la gravedad.

 

Cuándo acudir a urgencias o llamar al 112

Busca atención médica inmediata si observas:

  • Pausas prolongadas o repetidas al respirar.
  • Labios, lengua o piel de color azul, grisáceo o muy pálido.
  • Hundimiento intenso de las costillas.
  • Quejido continuo al respirar.
  • Respiración extremadamente rápida, irregular o muy débil.
  • Signos de agotamiento: deja de esforzarse, se queda flácido o parece desfallecer.
  • Dificultad para despertarlo o falta de respuesta normal.
  • Imposibilidad para alimentarse por la dificultad respiratoria.
  • Deshidratación importante.
  • Empeoramiento rápido.

No esperes a que aparezcan todos los signos. Una pausa respiratoria, un cambio de color o una dificultad respiratoria intensa requieren atención urgente.

 

Cómo prevenir la bronquiolitis

No es posible evitar todos los contagios, pero estas medidas reducen el riesgo de transmisión:

  • Lávate las manos antes de tocar al bebé.
  • Pide a las visitas que también se las laven.
  • Evita el contacto cercano con personas que tengan tos, fiebre o síntomas de resfriado.
  • No permitas que una persona resfriada bese al bebé en la cara o las manos.
  • Limpia regularmente juguetes, chupetes y superficies de contacto frecuente.
  • Utiliza pañuelos desechables y tíralos después de usarlos.
  • No compartas vasos, cubiertos o toallas.
  • Ventila las habitaciones.
  • Evita completamente el humo del tabaco.
  • Mantén al día el calendario de vacunación del bebé.

Estas medidas son especialmente importantes durante los primeros meses y cuando el bebé ha nacido prematuramente o presenta una enfermedad de riesgo.

 

Nirsevimab: protección frente al VRS

La prevención frente al VRS ha cambiado en España. Actualmente se utiliza nirsevimab, un anticuerpo monoclonal que proporciona inmunización pasiva y ayuda a prevenir la enfermedad grave por VRS.

Nirsevimab no es una vacuna: aporta anticuerpos ya preparados y comienza a proteger desde su administración. En España se ofrece mediante campañas estacionales a los lactantes incluidos en la estrategia de Salud Pública y a determinados niños con mayor riesgo.

Los grupos, fechas y lugares de administración pueden actualizarse cada temporada y variar en su organización entre comunidades autónomas. Consulta con el pediatra, la matrona o el centro de salud si tienes dudas sobre si le corresponde a tu bebé. El Ministerio de Sanidad publica las recomendaciones vigentes para cada campaña.

También existe una vacuna frente al VRS autorizada para su administración durante el embarazo. La recomendación y financiación pueden depender de la estrategia sanitaria vigente, por lo que debe consultarse con el equipo que controla el embarazo.

 

En resumen

La bronquiolitis es una infección vírica frecuente durante los primeros años de vida. Suele empezar con mocos y tos, pero puede causar respiración rápida, hundimiento de las costillas, cansancio y dificultades para alimentarse.

La mayoría de los bebés mejora con tomas pequeñas y frecuentes, lavados nasales suaves, ausencia de humo y vigilancia estrecha. No deben utilizarse antibióticos, inhaladores, corticoides o jarabes por iniciativa propia.

Para dormir, mantén siempre al bebé boca arriba sobre un colchón plano y firme; no eleves la cabecera de la cuna. Si presenta pausas respiratorias, labios azulados, dificultad intensa para respirar, decaimiento marcado o incapacidad para alimentarse, solicita atención urgente.

 

Preguntas frecuentes sobre la bronquiolitis

¿El VRS y la bronquiolitis son lo mismo?

No. El VRS es un virus. La bronquiolitis es una enfermedad de las vías respiratorias pequeñas que puede estar causada por el VRS o por otros virus.

El VRS es la causa más frecuente de bronquiolitis, pero una infección por VRS también puede manifestarse como un resfriado leve o, en los casos más graves, como neumonía.

¿La bronquiolitis es contagiosa?

Lo que se transmite es el virus que la causa. El contagio puede producirse por las secreciones respiratorias, las manos y los objetos contaminados.

Un niño mayor o un adulto puede presentar únicamente síntomas de resfriado y transmitir el mismo virus a un bebé, en quien la infección puede causar una bronquiolitis.

¿Los silbidos al respirar siempre significan bronquiolitis?

No. Las sibilancias pueden aparecer en la bronquiolitis, pero también en el asma, otras infecciones, aspiración de un cuerpo extraño y diferentes problemas respiratorios.

El diagnóstico debe realizarlo un profesional, especialmente si no es el primer episodio o si el niño tiene más de dos años.

¿Necesita antibióticos?

No de forma habitual. La bronquiolitis es una infección vírica y los antibióticos no actúan contra los virus.

Solo deben utilizarse cuando un profesional diagnostica además una infección bacteriana que los requiera.

¿Necesita inhaladores o nebulizaciones?

En la bronquiolitis típica no se recomiendan rutinariamente broncodilatadores, corticoides, adrenalina ni nebulizaciones de suero salino hipertónico en casa.

No utilices inhaladores que hayan sobrado de otra enfermedad o que pertenezcan a otro niño. Si el pediatra prescribe un tratamiento concreto, sigue esa indicación.

¿Puede volver a tener bronquiolitis?

El bebé puede infectarse por VRS y otros virus respiratorios más de una vez. Sin embargo, cuando se repiten episodios de silbidos o dificultad respiratoria, el pediatra puede valorar si se trata de sibilancias recurrentes, asma u otro problema, en lugar de llamar bronquiolitis a todos los episodios.

¿Cuándo puede volver a la guardería?

Puede volver cuando se encuentre suficientemente bien para participar en sus actividades, vuelva a alimentarse con normalidad y no presente dificultad respiratoria ni fiebre.

Aunque la tos puede durar varias semanas, una tos residual aislada no siempre significa que el bebé continúe gravemente enfermo. Sigue también las normas específicas de la escuela infantil.

Chat médico online por ser del club

CHAT MÉDICO GRATUITO

¿Estás embarazada o tienes un bebé y necesitas consejo médico? ¡Tenemos 6 especialidades médicas a tu disposición para que puedas resolver todas tus dudas!