Fotografía de bebé llorando envuelto en toalla rosa, manos adultas sosteniendo su cabeza

Terrores nocturnos en niños: qué son, causas y qué hacer

May. 9, 2016
8 min

Ver a tu hijo sentarse en la cama, gritar, llorar o parecer aterrorizado mientras sigue dormido puede ser muy angustiante. Sin embargo, en muchos casos se trata de un terror nocturno, una alteración del sueño que suele ser más impactante para los padres que para el propio niño.

Los terrores nocturnos, también llamados miedos del sueño o pavores nocturnos, forman parte de las parasomnias: comportamientos o experiencias que ocurren durante el sueño. A diferencia de las pesadillas, el niño no suele despertarse del todo ni recordar lo ocurrido al día siguiente. 

En este artículo te contamos cómo reconocer un terror nocturno, por qué puede ocurrir, qué hacer durante el episodio y cuándo conviene consultar con el pediatra.

Qué son los terrores nocturnos

Un terror nocturno es un episodio repentino de miedo intenso que ocurre mientras el niño está dormido. Puede empezar con un grito, llanto, respiración rápida, sudoración, mirada fija o movimientos bruscos. Aunque el niño tenga los ojos abiertos, no está completamente despierto y puede no reconocer a sus padres ni responder cuando intentan consolarlo.

Los terrores nocturnos suelen aparecer durante la fase de sueño profundo, normalmente en la primera parte de la noche. Por eso, muchas veces ocurren poco después de que el niño se haya dormido, antes de que los padres se acuesten.

Aunque pueden parecer alarmantes, los terrores nocturnos ocasionales no suelen ser peligrosos y muchos niños los superan con el tiempo. El principal riesgo aparece si el niño se mueve mucho, se levanta, se golpea o puede caerse durante el episodio.

A qué edad aparecen los terrores nocturnos

Los terrores nocturnos son más frecuentes en la infancia. Son más comunes entre los 3 y los 7 años, aunque pueden aparecer a partir de los 18 meses y mantenerse hasta los 12 años.

Esto significa que los terrores nocturnos en bebés pueden ocurrir, pero no siempre son la explicación más probable cuando un bebé llora o se despierta agitado por la noche. En bebés pequeños, el llanto nocturno también puede deberse a hambre, gases, fiebre, molestias, dentición, cambios de rutina o necesidad de contacto.

Si tu bebé tiene episodios frecuentes de llanto intenso, dificultad para respirar, fiebre, somnolencia inusual o te preocupa su comportamiento, consulta con el pediatra.

Síntomas de los terrores nocturnos

Durante un terror nocturno, tu hijo puede:

  • Sentarse de repente en la cama.
  • Gritar, llorar o parecer muy asustado.
  • Tener los ojos abiertos y la mirada fija.
  • Respirar rápido.
  • Sudar, temblar o estar enrojecido.
  • Moverse, patalear o golpear.
  • No responder cuando le hablas.
  • No reconocerte aunque estés a su lado.
  • Rechazar el contacto o empujarte si intentas abrazarlo.
  • Volver a dormirse cuando termina el episodio.
  • No recordar nada por la mañana.

Algunos episodios duran solo unos minutos, aunque pueden prolongarse más. HealthyChildren, de la American Academy of Pediatrics, indica que algunos pueden durar hasta 45 minutos, aunque la mayoría son mucho más cortos.

Causas de los terrores nocturnos en niños

No siempre hay una causa clara. En muchos niños, los terrores nocturnos aparecen como parte de la maduración del sueño y desaparecen con el crecimiento. Aun así, hay factores que pueden favorecerlos o hacer que sean más frecuentes.

Entre los desencadenantes más habituales están:

  • Dormir poco.
  • Cansancio excesivo.
  • Horarios de sueño irregulares.
  • Fiebre o enfermedad.
  • Estrés o cambios importantes.
  • Dormir en un lugar nuevo.
  • Viajes o alteraciones de rutina.
  • Algunos medicamentos.
  • Antecedentes familiares de terrores nocturnos o sonambulismo.
  • Enfermedad desencadenante: Apnea del sueño, ansiedad.

Diferencia entre terror nocturno y pesadilla

Los terrores nocturnos y las pesadillas no son lo mismo. Esta diferencia es importante porque la forma de actuar también cambia.

AspectoTerror nocturnoPesadilla
Momento de la nocheSuele ocurrir en la primera parte de la noche, fase NO REM,durante el sueño profundo.Suele ocurrir en la segunda mitad de la noche, durante el sueño REM.
Estado del niñoParece despierto, pero sigue dormido o parcialmente dormido.Se despierta de verdad.
Respuesta a los padresPuede no responder, no reconocerte o rechazar el contacto.Busca consuelo y puede responder.
Recuerdo al día siguienteNormalmente no recuerda el episodio.Puede recordar el sueño y contarlo.
Qué hacerMantener la calma, evitar despertarlo y protegerlo de golpes o caídas.Consolarlo, explicarle que fue un sueño y ayudarlo a volver a dormir.

 

La Asociación Española de Pediatría explica que, en las pesadillas, el niño suele despertarse asustado y puede recordar lo soñado, mientras que en los terrores nocturnos permanece dormido y no suele recordar lo ocurrido.

Qué hacer si tu hijo tiene un terror nocturno

Durante un terror nocturno, lo más importante es mantener la calma y evitar que el niño se haga daño. Aunque tu primera reacción sea despertarlo o abrazarlo con fuerza, esto puede aumentar su confusión o agitación.

Puedes hacer lo siguiente:

  1. Quédate cerca y observa. Asegúrate de que respira bien y de que el episodio pasa.
  2. No intentes despertarlo de forma brusca. Puede sentirse más confundido o tardar más en calmarse.
  3. No grites ni lo sacudas. Mejor no hablarles, y si se le hace en voz baja y tranquila.
  4. Evita sujetarlo con fuerza. Si se mueve, guíalo suavemente para que no se golpee.
  5. Retira objetos peligrosos. Aleja muebles con esquinas, juguetes duros o cualquier cosa con la que pueda hacerse daño.
  6. Déjalo volver a dormir. En muchos casos, el niño se relaja y continúa durmiendo sin recordar nada.

HealthyChildren recomienda mantener la calma, asegurarse de que el niño no pueda hacerse daño y recordar que, tras un periodo breve, es probable que vuelva a dormir tranquilamente.

Qué no hacer durante un terror nocturno

Evita estas acciones:

  • No lo despiertes bruscamente.
  • No lo sacudas.
  • No le grites.
  • No insistas en que te responda.
  • No le preguntes qué ha soñado en ese momento.
  • No hables demasiado del episodio al día siguiente si el niño no lo recuerda.
  • No lo ridiculices ni lo regañes.

Si al día siguiente tu hijo no recuerda nada, no hace falta explicarle con detalle lo ocurrido. Hablar demasiado del episodio puede asustarlo o hacer que tenga miedo de irse a dormir.

Cómo prevenir los terrores nocturnos

No siempre se pueden evitar, pero una buena higiene del sueño puede ayudar a reducir la frecuencia de los episodios.

Prueba estas medidas:

  • Mantén horarios regulares para dormir y despertar.
  • Evita que tu hijo llegue muy cansado a la hora de dormir.
  • Crea una rutina tranquila antes de acostarse.
  • Reduce pantallas, juegos intensos o contenidos de miedo por la noche.
  • Asegúrate de que duerma las horas que necesita para su edad.
  • Evita cambios bruscos de rutina cuando sea posible.
  • Mantén la habitación cómoda, tranquila y segura.
  • Observa si los episodios coinciden con fiebre, estrés, viajes o falta de sueño.

La Asociación Española de Pediatría recomienda dormir las horas suficientes, mantener regularidad en los horarios y crear un periodo tranquilo antes de acostarse, con actividades relajantes: baño, lectura, luz cálida ...

Despertares programados: cuándo pueden ayudar

Si los terrores nocturnos ocurren casi siempre a la misma hora, puedes comentarlo con el pediatra. En algunos casos, puede recomendarse una técnica llamada despertar anticipatorio.

Consiste en despertar suavemente al niño unos 15 minutos antes del horario en el que suele producirse el terror nocturno, mantenerlo despierto unos minutos y dejar que vuelva a dormirse. Esta puede ser una estrategia como una opción cuando existe un patrón claro.

No es necesario probar esta técnica si los episodios son aislados, y es mejor consultarlo antes si tu hijo es pequeño, tiene otros síntomas o los episodios son muy intensos.

Cuándo consultar al pediatra

Los terrores nocturnos ocasionales no suelen requerir tratamiento. Aun así, conviene consultar con el pediatra si:

  • Ocurren con mucha frecuencia.
  • Interrumpen de forma regular el sueño del niño o de la familia.
  • El niño se golpea, se cae o se lesiona.
  • Se levanta de la cama o camina dormido.
  • Hay somnolencia, cansancio o problemas de comportamiento durante el día.
  • Ronca mucho o parece dejar de respirar al dormir.
  • Los episodios aparecen junto con fiebre u otros síntomas.
  • Continúan después de los 10-12 años.
  • Comienzan en la adolescencia o en la edad adulta.
  • Te preocupa que puedan ser convulsiones u otro problema médico.

Es recomendado consultar cuando los terrores nocturnos aumentan en frecuencia, generan problemas de seguridad, afectan el descanso o causan síntomas durante el día. MedlinePlus también aconseja evaluación médica si son frecuentes, interrumpen el sueño, se acompañan de otros síntomas o causan lesiones.

¿Tienen tratamiento los terrores nocturnos?

En la mayoría de los niños, los terrores nocturnos no necesitan tratamiento médico y desaparecen con el crecimiento. El tratamiento suele consistir en realizar una adecuada higiene del sueño: centrarse en mejorar el descanso, reducir desencadenantes, mantener una rutina estable y hacer que el entorno sea seguro.

Si hay episodios frecuentes o riesgo de lesiones, el pediatra puede valorar si existe algún factor que esté interrumpiendo el sueño, como ronquidos, apnea del sueño, estrés, ansiedad, fiebre recurrente, medicamentos o falta de descanso. En algunos casos, puede derivar a un especialista del sueño.

Los medicamentos rara vez se usan para tratar terrores nocturnos en niños y solo deberían considerarse bajo indicación médica.

Preguntas frecuentes sobre terrores nocturnos

¿Qué son los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos son episodios de miedo intenso que ocurren durante el sueño profundo. El niño puede gritar, llorar, sudar, moverse o parecer aterrorizado, pero no está completamente despierto y normalmente no recuerda el episodio al día siguiente.

¿Los bebés pueden tener terrores nocturnos?

Pueden aparecer en niños pequeños, pero son más frecuentes en la infancia, especialmente entre los 3 y 7 años. En bebés, el llanto nocturno puede tener muchas causas, como hambre, fiebre, gases, dentición o cambios de rutina. Si tu bebé tiene episodios intensos o frecuentes, consulta con el pediatra.

¿Qué hago si mi hijo grita dormido y no responde?

Quédate cerca, mantén la calma y asegúrate de que no se haga daño. No lo despiertes bruscamente ni intentes forzar una conversación. Si es un terror nocturno, probablemente volverá a dormirse y no recordará lo ocurrido.

¿Es mejor despertar a un niño durante un terror nocturno?

Por lo general, no. Intentar despertarlo puede aumentar la confusión o la agitación. Es mejor acompañarlo en silencio,o hablarle con calma si hace falta y protegerlo de golpes o caídas.

¿Cuánto dura un terror nocturno?

Puede durar desde pocos minutos hasta más tiempo. Algunos episodios son muy breves; otros pueden prolongarse. Aunque resulten impactantes, muchos niños vuelven a dormirse después sin recordar lo ocurrido.

¿Por qué mi hijo tiene terrores nocturnos?

Pueden relacionarse con cansancio, falta de sueño, fiebre, estrés, horarios irregulares, viajes, cambios de rutina, algunos medicamentos o antecedentes familiares. A veces no hay una causa clara.

¿Los terrores nocturnos son peligrosos?

El episodio en sí no suele ser peligroso, pero sí puede haber riesgo si el niño se mueve mucho, se cae, se golpea o camina dormido. Por eso es importante mantener la habitación segura y consultar si hay riesgo de lesiones.

¿Los terrores nocturnos significan que mi hijo tiene ansiedad?

No necesariamente. Muchos niños tienen terrores nocturnos sin que exista un problema emocional. Aun así, el estrés, la ansiedad o los cambios importantes pueden favorecerlos en algunos casos. Si notas preocupación intensa, cambios de conducta o problemas durante el día, consulta con el pediatra.

¿Cuál es la diferencia entre pesadilla y terror nocturno?

En una pesadilla, el niño se despierta, busca consuelo y puede recordar lo que soñó. En un terror nocturno, parece despierto pero sigue dormido, no suele responder y normalmente no recuerda nada al día siguiente.

¿Cuándo debo preocuparme por los terrores nocturnos?

Consulta al pediatra si son muy frecuentes, si el niño puede hacerse daño, si hay sonambulismo, ronquidos importantes, pausas al respirar, somnolencia durante el día, otros síntomas o si los episodios persisten con la edad.

Conclusión

Los terrores nocturnos en niños pueden ser muy difíciles de presenciar, pero en la mayoría de los casos no son graves y desaparecen con el tiempo. Durante el episodio, lo más importante es no despertar al niño de forma brusca, mantener la calma y asegurarse de que no se haga daño.

Una rutina de sueño estable, suficiente descanso y un ambiente tranquilo antes de dormir pueden ayudar a reducir los episodios. Si los terrores nocturnos son frecuentes, intensos, causan lesiones o afectan el descanso de la familia, consulta con el pediatra para recibir orientación individualizada.

Las recomendaciones de este artículo no sustituyen una consulta médica. Ante cualquier duda sobre el sueño o la salud de tu hijo, habla con un profesional sanitario.