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La fase del no

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No me lo puedo creer: desde hace unos días, mi pequeñín, que normalmente era todo sonrisas y bueno como el pan, dice a todo que no y se enrabieta por cualquier motivo. ¡Todavía es algo pronto para empezar la crisis de la adolescencia! ¿Qué puedo hacer en esos casos?

Martes, Mayo 10th, 2016

Ahora que el bebé va de aquí para allá dedicado a sus apasionantes ocupaciones y que empieza a hablar (evidentemente en un lenguaje misterioso para los no iniciados, pero más o menos comprensible para papá y mamá), también quiere haceros partícipe de sus reivindicaciones. En otras palabras, empieza a querer imponer sus deseos y a manifestar su descontento.

 

Tu "tesoro", cuyos progresos no dejas de admirar y te hacen sentir tan orgullosa, se opone ahora a tu poder absoluto. Y lo peor, es que eso le divierte. Empieza la fase del negativismo o de oposición. Cuando te hayas recuperado del shock, aprende a tomártelo con calma, pero mantente siempre firme. ¡Ya se sabe que no es fácil el trabajo de madre!

 

¿Pero por qué dice todo el tiempo "no"?

Hasta ese momento, tu adorable bebé decía cosas como "osito", "más" y "mamá". Nombraba objetos, una persona, una situación concreta. Entre los 18 meses y los 2 años, sin embargo, el famoso "no" es la señal de que el niño ha asimilado la función simbólica del lenguaje: comprende el concepto de negación. Es un paso de gigante...¡quizá algún día tu bebé se convierta en filósofo!

El bebé también entiende muy rápido que esta nueva palabra es la mejor manera de probar tu autoridad. Por eso, abusa un poco de ella... Pero la etapa del no en los niños pasa, sobre todo si te mantienes firme.

 

Digo no, luego existo...

Andar, no necesitar pañales, las primeras palabras: el bebé empieza a emanciparse y a descubrir el mundo con sus múltiples facetas. Al mismo tiempo que empieza a desarrollar esta independencia, su carácter se afirma y los "no" se convierten en el pan nuestro de cada día, acompañados de un sinfín de "yo solito", "tú no" y otras pataletas.

La fase de negación de tu bebé te desconcierta y tienes la impresión de chocar contra un muro. Sin embargo, esta fase es necesaria para el niño: cuando dice "no", está diciendo "existo". Es su forma de afirmarse y construir su personalidad, especialmente con relación a sus padres. Con vosotros prueba sus límites, mientras que con la abuelita y la niñera es un encanto. ¡Algo difícil de admitir, pero al fin y al cabo perfectamente normal!

 

Los "no" que quieren decir "sí"

Las mamás expertas lo saben: el "no" es muy complejo. Tiene multitud de significados y entender sus matices es todo un arte.

Efectivamente, no es fácil distinguir entre:

  • El "no" por costumbre (lástima, le ibas a dar un caramelo),
  • El "no" enfadado (el bebé no quiere subirse al carrito, porque te has atrevido a bajarlo del columpio después de 45 minutos),
  • El "no" cansado (por lo general seguido de un gran berrinche),
  • Pero también el "no" que quiere decir "sí" (sabes que dice "no", pero hace que "sí" con la cabeza),
  • Sin olvidar el no rotundo ante cualquier alimento nuevo (en pleno periodo de neofobia alimentaria, no es ninguna sorpresa).

Explicación: te da a entender que si accede a tu petición, es solamente porque él quiere (¡oh, qué magnánimo!). Un buen entrenamiento para la adolescencia, ¿no te parece?

 

Aquí la que manda eres tú (pues sí)

¿Pero cómo tener la buena actitud y conservar la paciencia? Lo mejor es distraer su atención. Todos hemos agradecido interiormente alguna vez a aquellos padres que se esfuerzan por distraer a su niño en un tren o en un avión antes de que le coja una rabieta al son de estridentes "¡no!"

Lo más difícil es encontrar el punto medio: ni demasiado firmes para no amedrentarlo ni inhibirlo, ni demasiado permisivos para no convertirlo en un "tirano". Deja que diga "no" cuando el asunto no tiene importancia, y mantén la calma y la firmeza durante la etapa del no de tu niño sin entrar en el juego de quién es el más fuerte. Hay que confesar que todos hemos tenido que ceder alguna vez.

Sin embargo, la regla de oro que debe entender siempre es que eres tú quien decide (incluso el dejarle decir que "no" de vez en cuando). No es él. Y que cuando tú dices "no", es "no". En este sentido, es importante saber resistir y mantenerse firme: poner límites (sin que los padres se contradigan) es fundamental para el niño.

 



Isabel, mamá de Laura de 3 años y Lorena de 14 meses

"Cuando mi hija cumplió los 2 años, en plena fase del "no", lo nuestro era una pelea continua. Francamente, estaba agotada. Además del trabajo, la casa y las obligaciones familiares, tenía la impresión de que estaba maltratando a mi hija con tanta riña constante. Se lo comenté al pediatra, que me dijo que tenía que saber "elegir mis batallas... y mis noes". Desde entonces, soy muy firme en las cosas importantes y le explico por qué no hay otra alternativa y, en cambio, soy menos estricta con otras cosas. Lo mejor es que desde entonces mi hija cada vez me dice menos que no.

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